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Fin de semana en El Priorat

Hace 10 días estuvimos pasando un fin de semana en la zona de El Priorat (Tarragona). Esta comarca es famosa por su elaboración de vinos y aceites, sus rutas de senderismo y sus pequeños y bonitos pueblos, que te transportan a otra época.

Fueron dos días de mucho relax, comer y beber bien, y disfrutar de la naturaleza.

¡Os cuento un poco!

Viernes

Salimos de casa y al cabo de 1h nos plantamos en Falset, capital del Priorat, en un pequeño hotel rústico muy bien cuidado. Nos adentramos en sus calles y nos acercamos al Castillo de Falset, el cual es el Museo Comarcal, aunque no entramos ya que eran las 20h y queríamos disfrutar de las calles y el ambiente del pueblo.

Después de dar un pequeño paseo, nos sentamos en la plaza del pueblo a tomar unos vinos de la zona, acompañados de su tapa, ¡que no falte!

Acabamos el día cenando en la terraza del restaurante del hotel, dos buenos platos de carne acompañados de un rico tinto.

Sábado

Nos despertamos sin el odioso aviso del despertador (¡un lujo, vaya!), y pusimos rumbo a Gratallops, un pequeño pueblo a unos 15′ de Falset. Recorrimos sus calles, donde se respiraba mucha tranquilidad, pues casi no vimos ni un alma por el pueblo.

De Gratallops nos fuimos a Porrera, donde llegamos tras unos 25′ más de coche. Si váis, id bien calzados y con ganas, ya que hay que aparcar en la entrada del pueblo y es todo subida. Creo que Porrera me gustó más que Gratallops, será por sus calles estrechas hechas con piedra, como antiguamente.

Domingo

Llegamos a la Cartoixa d’Escaladei. Esta, fue la primera Cartuja de la Península Ibérica.

Cuenta la leyenda que, mientras los monjes buscaban el lugar idóneo para construir su espacio, encontraron un pastor que les explicó que en sueños veía unos ángeles que subían al cielo por unas escaleras apoyadas en la cepa de un pino que había en el lugar donde él pastaba sus rebaños. Los monjes lo interpretaron como una señal de Dios y allí mismo construyeron un pequeño claustro que sería el origen de la Cartuja de Santa María de Escaladei, que significa “escalera hacia Dios”.

Fue aquí donde durante 7 siglos los monjes labraron los campos y cultivaron los viñedos para ser autosuficientes y poder vivir aislados del resto de la sociedad.

Una vez entraban en la cartuja, ya no podían salir y vivían en silencio aislados del resto de los otros monjes. Si no recuerdo mal, solamente podían hablar unas horas un día a la semana, cuando comían todos juntos.

Esta maravilla está en proceso de restauración y creo que cuando esté acabada será una preciosidad.

El domingo terminamos el día en Siurana, un pueblo mágico.

Nos perdimos por sus calles y visitamos el mirador del Salto de la Reina Mora.

La leyenda de Abdelazia cuenta que la hija del Valí de Siurana prefirió saltar al abismo del acantilado con su caballo antes que caer en manos de las tropas cristianas a su llegada. Se dice que en una roca todavía se puede ver la marca de la herradura del caballo (aunque yo no conseguí verla).

Y así terminamos nuestra escapada de fin de semana. Tendremos que volver ya que nos quedamos sin poder hacer alguna cata de vino y visitar bodegas, así que ¡ya tenemos excusa para repetir!

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Ruta por Galícia

¡Hola! En julio de este año mí chico y yo estuvimos de ruta por Galícia. Fue un viaje que decidimos rápidamente, ya que en nuestros trabajos no sabíamos si nos darían vacaciones, así que no tuvimos mucho tiempo para planearlo. De este modo, cuando nuestros jefes nos dieron el ok, empecé a organizarlo todo.

Hicimos una ruta de 9 días, en los que cada día o cada dos días visitamos un pueblo o ciudad diferente. Puede parecer algo estresante, pero en ningún momento tuvimos la sensación de ir corriendo. Pudimos ver los lugares de interés de cada uno de los pueblos y disfrutar de ellos, así que ¡quedamos encantados con el viaje!

Día 1

Salimos del Aeropuerto del Prat (Barcelona) a las 11h dirección al Aeropuerto Santiago-Rosalía de Castro (Santiago de Compostela), donde llegamos sobre las 13h. Una vez allí, fuimos a los mostradores de alquiler de coches, ya que habíamos reservado uno desde casa, para poder empezar libremente nuestra ruta por Galícia. Fue un trámite muy fácil, dimos lo datos y enseguida nos dieron las llaves del coche, el cual se encontraba en el mismo aeropuerto.

Así pues, nuestro coche de alquiler y nosotros nos dirijimos al hotel que teníamos reservado. El hotel estaba a 5 minutos andando de la Catedral, así que fue un gran acierto. Dejamos las maletas y nos lanzamos a descubrir Santiago.

Santiago de Compostela es una ciudad tranquila, no es la típica ciudad caótica llena de coches y ruidos por todas partes, así que es genial para visitar.

Sus calles, sus bares y sus tiendas locales nos enamoraron, pero sobretodo su majestuosa Catedral. Nosotros la visitamos de día y de noche, y tengo que decir que de día es bonita, pero de noche es realmente emocionante. Nos acercamos después de cenar, y el hecho de poderla observar sin casi nadie alrededor, solamente iluminada por los focos de la fachada de delante, para mí fue increíble, un momento muy especial que creo que nunca olvidaré.

También es interesante acercarse al Parque de la Alameda, el cual ofrece unas bonitas vistas panorámicas de la Catedral.

Día 2

Salimos de Santiago y pusimos rumbo a Pontevedra. Nos alojamos en un hotel algo lejos del centro (a unos 15-20 minutos andando), al lado de la Estación de tren.

Nos perdimos por las calles del casco antiguo, todas ellas con su encanto y dimos un paseo por el río hasta que decidimos sentarnos en uno de los bares de la Praza da Verdura (una de las más típicas) a tomarnos unos pintxos que alargamos hasta la hora de la cena. Salir a tomar unos pintxos es muy típico en Galícia, no os lo podéis perder.

Día 3

Rumbo a Vigo, hicimos parada en Baiona, un bonito pueblo costero. Nos llamó la atención el Castillo de Monterreal, así que decidimos recorrerlo. Esta fortaleza sirvió de defensa del territorio marítimo de las Rías Baixas, así que ya os podéis imaginar las vistas que tiene. Recorrimos su muralla por arriba, unos 3 km, donde no podíamos dejar de hacer fotos a todos lados.

Por la tarde llegamos a Vigo.

El hotel donde dormíamos estaba justo en el paseo marítimo, a unos 10 minutos caminando del centro. Aquí, nos quedamos dos días, uno para recorrer Vigo y otro para acercarnos a las Islas Cíes.

El día que estuvimos en Vigo paseamos por el paseo marítimo, vimos la Concatedral de Santa María (Vigo no tiene Catedral), subimos hasta el Castillo de San Sebastián y descubrimos las calles del casco antiguo, donde también finalizamos el día relajándonos en algunas de sus tabernas y enotecas.

Días 4 y 5

Nos despertamos en Vigo y a las 11h pusimos rumbo a las Islas Cíes, a bordo de un ferry. Fueron 40 minutos de trayecto, los cuales se me hicieron eternos ya que soy de marearme fácilmente. Aún así, valió la pena.

Desembarcamos en las Cíes y la primera impresión fue increíble. Hacía un sol espectacular, y la arena blanca y el agua cristalina no le tenían nada que envidiar a las playas del Caribe. Emocionados, nos dirijimos a una de sus playas, la de Figueiras, donde estábamos casi solos. Allí, mí chico no dudó en bañarse (aunque con dificultades…je je) en el agua congelada del Atlántico. A mí me costó un poco más, pero me acabé animando ya que, ¿cuándo tendríamos la oportunidad de volver a esas playas?, aunque tengo que decir que fue un baño express.

Después de pasar un relajado rato en la Playa de Figueiras, decidimos hacer un poco de senderismo. Hicimos la ruta hasta O Faro da Porta, donde llegamos hasta un pequeño faro que la verdad no está demasiado cuidado pero las vistas durante todo el camino son preciosas. También recorrimos la Ruta de Alto do Príncipe, la cual termina en un conjunto de acantilados, donde las vistas son de vértigo.

Por la tarde, decidimos volver a descansar y disfrutamos de la Playa de Rodas.

A las 19h regresamos con el mismo ferry hasta Vigo.

Recomendaciones si vais a las Islas Cíes, sobretodo en verano:

  • Crema solar, protección alta.
  • Gorra.
  • Gafas de sol.
  • Bañador.
  • Toalla.
  • Ropa cómoda.
  • Calzado apto para senderismo.
  • Agua.
  • Bocadillos o tupper.
  • Bolsa para la basura (al ser un lugar protegido, no hay basuras en toda la isla, así que os lo tenéis que llevar de vuelta todo).

Otras recomendaciones:

Reservar los billetes del ferry con antelación. Hay que pedir permiso a la Xunta de Galícia para poder entrar en las Islas, ya que admiten máximo 2000 personas por día. Una vez se tiene el permiso, se pueden comprar los billetes dentro de las 2 horas posteriores. Pasado este tiempo, hay que volver a pedir el permiso.

Día 6

Nos dirijimos hacia Lugo. Allí, alquilamos un apartamento justo dentro del conjunto de la muralla, a escasos metros del centro histórico y las famosas calles de pintxos, lo cual fue muy buena elección.

La muralla de Lugo es considerada Patrimonio de la Humanidad, y la verdad es que es preciosa, se mantiene en muy buen estado. Para apreciarla, la recorrimos toda, tanto caminando por encima de ella como por las calles del centro.

Después, nos acercamos a visitar la Catedral, aunque no pudimos entrar ya que quedaba poco para las 17h que es cuando cierran. De todas maneras, vale la pena acercarse y verla ni que sea por fuera.

Por la tarde/noche, aprovechando que nuestro apartamento estaba a 2 minutos del centro, disfrutamos de unos buenos pintxos con los que no nos hizo falta ni cenar.

Días 7 y 8

Llegamos a A Coruña. Reservamos dos noches en un hotel a 15 minutos andando del centro, así que dejamos las maletas y nos aventuramos a descubrir la ciudad.

Merece la pena caminar por el paseo marítimo de A Coruña, sobretodo si el día está despejado como en nuestro caso, ya que ofrece unas vistas muy bonitas.

Dimos un paseo de unos 30-40 minutos hasta que llegamos a la famosa Torre de Hércules, el faro más antiguo del mundo en funcionamiento. Bajando, paramos a observar los Menhires por la Paz, un conjunto escultórico de 12 piezas diseñadas por Manolo Paz.

También visitamos la Plaza de María Pita, una gran plaza donde se encuentra el ayuntamiento, el cual a mí personalmente me gustó mucho, lo encontré muy elegante.

Al día siguiente, nos acercamos al Castillo de San Antón, una antigua cárcel que ahora es un museo arqueológico.

Día 9

Nuestra ruta llega a su fin. Antes de volver a Santiago para regresar a Barcelona, hicimos parada en el Monte de San Pedro (A Coruña), el cual ofrece unas bonitas vistas de la Torre de Hércules a lo lejos. Después, nos dirijimos a Finisterre.

En Finisterre hacía un día despejado y con mucho sol, así que nos fue muy fácil disfrutar del famoso fin del mundo. No me extraña que nuestros ancestros así lo creyeran, ¡la verdad es que no se ve nada más allá!

Y así llegamos al fin de nuestras vacaciones, las cuales disfrutamos muchísimo, y ¿por qué no? comimos y bebimos mucho y muy bien.

¡Galícia es una tierra preciosa donde merece la pena pasar unos días!

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Despegando

¡Hola a todxs! Es mí primera vez por aquí, así que intentaré describirme un poco y contaros el motivo por el que he decidido crear este blog.

Mí nombre es A, soy enfermera, apasionada de mí trabajo, los viajes y la escritura. Después de unos meses duros, en los cuales hemos estado privados de muchas cosas (Covid-19), me he dado cuenta de lo importante que es para mí salir, desconectar, hacer una maleta y descubrir nuevos lugares.

Así pues, me he animado a plasmar aquí los sitios, vivencias y emociones de mis viajes/escapadas, para tener un recuerdo y poder volver ahí siempre que quiera, aunque sea de manera virtual. Y ya que estamos, ¿por qué no? compartirlo con otras personas y, si les sirve de ayuda ¡mucho mejor!

Deseo que disfrutéis tanto como yo recorriendo estos pequeños trocitos de mundo.

¡Buen viaje!

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